domingo, 1 de noviembre de 2009

IN MEMORIAM

Parece obligado, en esta fecha, dedicar un recuerdo a los que se fueron, a los que ya no están entre nosotros. Parece obligado, visitar un camposanto en el que “reposan” unos gramos de polvo del ser querido, o el lugar donde se depositaron sus cenizas.

“Memento homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris” (Recuerda hombre, que eres polvo y que al polvo regresarás)


Yo no quiero hacerlo. Al menos, no de esa forma.
Dedicaré 364 días del año al recuerdo, pero hoy no. Hoy, no voy a participar de esa farsa.




Carta a un padre

Te fuiste sin hacer ruido. Fuerte y frágil a la vez, no quisiste conocer la verdad, aunque la sabías.

Perdimos la oportunidad de habernos despedido. Y yo cobarde ante la circunstancia callé. Es lo mejor, nos convencíamos, con su carácter no lo resistirá.

Te quise como nunca llegaste a saberlo. Ni yo mismo era consciente del cariño que sentía por ti, hasta que, después de tu muerte, los años vividos cayeron de golpe sobre mi.
Nada vuelve a ser igual cuando alguien se va, en lo que le afectó, lo malo pasa a menos malo, lo bueno a mejor.
Me arrepiento de no haberme esforzado más por entenderte, por que quererte ya te quería, pero el amor esta reñido con el sentido común, y este, contigo, brillaba por su ausencia muchas veces. No lo critico, tendrías tus razones, pero nunca las diste.

Fuiste inmisericorde y duro , y hoy, estoy convencido de que no sabías lo que hacías.
Recuerdo con dolor, cuando en mi primer año de internado te escribí una carta llena de sentimientos, en la que te pedía auxilio sin decirlo, como solo un niño de doce años puede pedirlo.
Me costó mucho escribirla, tuve miedo, era mal estudiante y sabía que las calificaciones iban a ser motivo de un drama. Solo te pedía que tuvieses un poquito de paciencia, te decía que me dabas miedo, y tu respuesta fue todavía más dolorosa. Ni siquiera hablaste conmigo. Me escribiste otra carta, como contestación a la mía, en la que había de todo menos cariño. Los quince kilómetros de distancia que nos separaban, fueron una barrera infranqueable para ti.
Yo, en aquella época, a mis doce años, era como un folio en blanco donde se iba escribiendo mi vida. Esa parte quedó grabada a fuego.
Con los años, me fui alejando de ti, y soy consciente de que no fue solo culpa tuya, pero la razón de la sinrazón no es un argumento válido cuando el que tienes delante sabe pensar, y yo sabía pensar. Fue una elección dolorosa, como tantas, y estoy seguro de que no solo no la comprendiste, sino que pensaste que era un signo más de debilidad, pero una vez más estabas equivocado.
Puede que, donde estés ahora, veas lo que estoy escribiendo, si es así, también me habrás visto llorar desde que he empezado y ese si que es un signo de debilidad.
Te quise como solo un hijo puede querer a un padre
H. Chinaski

7 comentarios:

© Capri dijo...



Completamente de acuerdo contigo Carlos.ç


Los que ya no estan, fisicamente hablando con nosotros, siempre permanecen en nuestra memoria, y el ir un dia al año como hace mucha gente por quedar bien... es una farsa una gran farsa.

Yo por mi madre no me queda otra , porque la respeto y se que se disgustaria si no la acompaño, pero... yo voy o hablo con el ( cuando digo EL , es mi padre) siempre que lo necesito para darle las gracias o para contarle mis dudas

Un beso cielo.

Violeta dijo...

Venia a decirte que no es raro no entender lo que escribo a veces ni siquiera yo lo hago...en esta ocasión era la oscuridad y la luz que me acompañaban durante mi enfermedad...pero al llegar me he encontrado con lo que has escrito y me has recordado a mi padre que era mi adoración..y me ha parecido muy hermoso lo que has escrito.

Un beso enorme navegante.

Miriam dijo...

""Puede que, donde estés ahora, veas lo que estoy escribiendo, si es así, también me habrás visto llorar desde que he empezado y ese si que es un signo de debilidad""

No es debilidad es amor y humanidad.

Muchas gracias por las palabras que tuviste la atención de dejarme

JOSÉ ÁNGEL HIDALGO dijo...

Unas palabras impresionantes, Chinaski. En mayor o menor medida, todos los hijos terminan por decirle alguna de esas cosas a su padre. Tu nombre, Chinaski, ya lo anuncia.
Saludos.

Shinta dijo...

Yo no recuerdo.

Me acuerdo.

En estos días, acordarse de un ser querido es un lujo.

Te salió del corazón, se nota, amigo.

CalidaSirena dijo...

Las personas que queremos siempre permanecen con nosotros y no un día al año, como tu bien dices, sino cada día de nuestras vidas..
Me ha parecido preciosa esa carta que le has escrito a tu padre, en donde abres tu corazón y muestras todo lo que llevas dentro, incluido a pesar de todos los sinsabores, todo el amor que por el sientes..
Un beso muy dulce..
Y un feliz finde

Rochitas dijo...

me conozco y se que no podré evitar pasar cada día por su espacio. Sientase acompañado en estas ideas y sentimientos.