lunes, 23 de noviembre de 2009

EL VIAJE ( Y III)





La policía se presentó a los pocos minutos en el hotel e impidió la entrada o salida de clientes.

No tardaron mucho tiempo en deducir la zona y la altura desde la que había caído el cuerpo, y a los pocos minutos unos golpes en la puerta de la habitación me anunciaron su presencia.

Eran las siete de la mañana y todavía no se había producido la actividad habitual de gente de negocios y turistas que iniciaban su jornada.

Poco a poco fui tomando conciencia de lo ocurrido, ahora empezaba a comprender los aparentes lapsus que hacían que Marie pareciese sumida en un trance esa noche.

Me puse un albornoz y recogí su ropa del suelo de la habitación. Entonces, vi su bolso. Lo había dejado encima del pequeño escritorio que había junto al mini-bar. No pude evitar la tentación de mirar su contenido. Era un bolso pequeño y no estaba muy lleno. Llevaba una cartera, un pintalabios, una sombra de ojos, su móvil, las llaves del coche y otro juego de llaves que supuse serían de su casa, una cajetilla de Marlboro, un encendedor, una pluma Monte Grappa y un sobre cerrado.

Tuve el tiempo justo para abrir la cartera, localizar su permiso de conducir y ver que su nombre era Marie Tessier y que vivía en el 98 del Boulevard Haussmann, antes de escuchar los golpes en la puerta de la habitación.

Un inspector de la Gendarmerie, acompañado por dos agentes y un miembro del hotel, me pidió permiso cortésmente para hacerme unas preguntas y entrar en la habitación. Como es lógico acepté.

Todavía afectado por el shock que me provocó lo ocurrido le relaté minuciosamente lo acontecido desde mi primera cita con Marie hasta lo ocurrido esa noche. A medida que iba hablando, el inspector asentía y tomaba notas. Al principio, no me percaté de su cara de escepticismo cuando le narré las últimas horas, después me di cuenta de que me había convertido en el principal sospechoso de la muerte de Marie.

La investigación se desarrolló con rapidez. La autopsia del cuerpo, reveló su muerte como consecuencia de la caída. No encontraron signos de violencia en su cuerpo.

Al principio, el inspector me rogó amablemente que no abandonase la ciudad. Y si cambiaba de hotel que lo notificase en la Gendarmerie.

Me llamaron una vez más a declarar, para comprobar si mis palabras coincidían con la primera declaración y me dejaron tranquilo. El inspector a cargo de la investigación, el mismo que me interrogó en el hotel, me comunicó la aparición de una carta manuscrita en la que anunciaba su intención de quitarse la vida y exculpaba a cualquier persona del acto. También influyó de forma definitiva la declaración de un vigilante del museo que, situado casualmente en una de las dependencias cuyas ventanas estaban enfrentadas a la misma altura que la habitación del hotel, vio como se abría la puerta y Marie salir al balcón. Sola, desnuda, se apoyó en la barandilla metálica y se quedó mirando la calle durante unos minutos, ajena al frío de la madrugada. El vigilante, pensó que le habían alegrado el turno de trabajo con tan fabulosas vistas, pero no tuvo tiempo de reaccionar cuando la mujer del balcón, pasó una de sus piernas por encima de la barandilla, e intuyó lo que iba a hacer. Se tiró al vacío y la vio caer hasta el asfalto.

Él fue quien llamó a emergencias y a la gendarmerie



Me cambié de habitación prácticamente con lo que llevaba puesto, ya que todo el contenido de la anterior eran posibles pruebas.

Poco a poco me fueron entregando mis cosas.

Empecé a pensar en como explicar lo ocurrido. Tenía la esperanza de que se resolviese pronto.

La atmósfera se estaba haciendo irrespirable, así que me puse unos vaqueros, un suéter y me lancé a respirar aire fresco por las calles de la ciudad, para intentar aclarar las ideas.

Comencé a caminar por la Rue Saint Honoré hasta la Place Vendôme y miré sin mucho interés los escaparates de las mejores joyerías de la ciudad a la vez que pensaba en como iba a dar la noticia. Tenía que avisar a la empresa y a mi casa ya que no iba a poder volver en el plazo previsto. Decidí que lo mejor, de momento, sería inventar una excusa para ganar tiempo y esperar a que se resolviese todo cuanto antes.

Seguí caminando por los lugares que había recorrido con Marie, días atrás. Llegué a la Place de la Madeleine, donde ella me encontró. Aquél día aparecía engalanada al celebrarse el mercado de las flores. Era un espectáculo multicolor que en otras circunstancias me hubiese alegrado la vista y el corazón, pero no fue así.




Recordé que estaba relativamente cerca del Boulevard Haussmann. Sentí curiosidad por saber donde vivía Marie, así que me dirigí en esa dirección. Llegué a una zona ajardinada con un edificio neoclásico que correspondía a la Capilla Expiatoria. Edificio conmemorativo que mandó construir Luis XVIII en el lugar donde se exhumaron los cadáveres de Maria Antonieta y Luis XVI.

Próximo a la capilla se encontraba el nº 98. La casa donde vivía Maríe. Era un edificio típico parisino. Me situé junto a los árboles a observarlo y permanecí allí durante un tiempo que no puedo precisar, observando el portal. Mi confusa mente, imaginó que la vería salir, bella, con la elegancia que le caracterizaba, caminando decidida hacia nuestro encuentro.

Me dolía el alma al recordarla.

Desde el principio era evidente que algo no iba bien, pero no quería perderla

El cielo empezó a oscurecerse y en unos instantes comenzó a diluviar. Me refugié como pude en un bar y pedí un café para entrar en calor. En un instante me había calado hasta los huesos. Era habitual en París este tipo de lluvia inesperada, pero yo no me acostumbraba a ella. La gente que estaba a mi alrededor continuaba con sus rutina habitual como antes del diluvio. Cesó con la misma rapidez con que había empezado y aproveché para salir nuevamente a la calle.

Bajé por el boulevard hasta la Plaza de la Ópera, siempre me impresionó este magnífico edificio. En esta ocasión no pude compaginar el viaje con alguna representación a las que era tan aficionado. Desde allí me dirigí hacia el Olympia, al Boulevard des Capucines. No tenía ninguna intención de ver el espectáculo, además estaba cerrado por reformas, pero junto al teatro, había una brasserie donde se podían comer los mejores perritos calientes de París. Y mi organismo, después de doce horas sin probar bocado, pedía una compensación. Me lo comí mientras iba caminando en dirección al hotel, nuevamente.


En la recepción del hotel, nada indicaba que horas antes se hubiese producido un suicidio a escasos metros. Camino de mi habitación, noté como las miradas del personal del hotel se dirigían inevitablemente hacia mi. Cuchicheos en voz baja, a la vez que me seguían con la vista. Me encerré, me quité la ropa mojada, mientras se llenaba la bañera de agua, cogí el I Touch, seleccioné las Suites para Cello de Bach interpretadas por Yo-Yo Ma y me di lo que quiso ser un relajante baño. Cuando llevaba cinco minutos sumergido en el agua, llamaron a la puerta. Malhumorado, salí a abrir.

El amable inspector, quería hacerme unas preguntas de rutina. Lamentó profundamente haberme molestado, pero era necesario para cumplimentar la investigación. Mi sorpresa llegó cuando me preguntó a que había ido al domicilio de la fallecida. Comprendí entonces que me habían seguido durante mi paseo.

Le respondí que, simplemente, tenía curiosidad por saber donde vivía. Después de unas preguntas más se marchó dejándome completamente pensativo. Si me habían puesto vigilancia es que me consideraban sospechoso.

Llamé a casa para decir que las cosas se habían complicado y no iba poder volver al día siguiente, como tenía previsto. No hizo mucha gracia, pero coló como excusa. Después llamé al trabajo para decir exactamente lo mismo. Ahí tuve menos problemas. Por el momento había ganado unos días.




Un poco más animado, decidí bajar a la brasserie del hotel a cenar. Esta tiene una disposición de mesas para cuatro personas y de bancos corridos, donde puedes estar comiendo junto a alguien a quien no conoces de nada. Me senté en uno de esos bancos y miré la carta para elegir. No tenía mucha hambre, asi que me conformé con una Sopa de Trufas Negras y una Escalopa de Foie Gras. Mientras esperaba a que me trajesen el vino y la comida, reparé que mi vecino de banco, por suerte con unos huecos vacíos en medio, se había bebido media cosecha de Beaujolais del año anterior y estaba amargando la cena a una pareja que le seguían la corriente para evitar males mayores. La pareja en cuestión terminó su cena a la velocidad de la luz y salió rápidamente del restaurante. Yo estaba saboreando la exquisita sopa, cuando mi vecino se percató de que no estaba solo y la emprendió conmigo. Me contó su vida, sus problemas de pareja, que tenía un hijo y por ser judío no le dejaban verlo. Yo aguanté estoicamente diciéndole que no era francés y que no entendía nada de lo que me estaba contando. La sopa merecía una dosis de paciencia, pero esta se acabó. Me levanté de la mesa y me dirigí al estirado maître que parecía ciego, sordo y mudo, puesto que no se había percatado de la presencia del beodo. Después de lanzarle un montón de improperios, tanto en francés como en castellano, le di mi número de habitación y me marché.

Pude terminar la cena en la habitación, acompañado de un botella de champagne, gentileza de la casa por las molestias ocasionadas.

Esa noche dormí como un niño

Al día siguiente, ocurrieron dos cosas destacables. La primera fue que, la eficiente policía gala, preguntó por mi persona a la no menos eficiente policía española. Por lo que fue cuestión de unas horas que se presentasen en mi casa y estuviesen hablando con mi mujer. Obviamente, al principio, mi mujer intentó sacar de su error a los policías, diciéndoles que seguro que se equivocaban de persona. No tardaron mucho en convencerla de que no era así, ni ella en llamarme. No había ninguna acusación contra mi, pero no podía abandonar la ciudad.

Escuchó sin pronunciar palabra, mi relato de los hechos, mi arrepentimiento y me colgó el teléfono.

El segundo hecho destacable fue que el inspector que llevaba el caso, me llamó para comunicarme una agradable noticia, pero prefería que fuese en persona.

Quedamos en el Café de la Paix en la Plaza de la Opera. Él ya estaba cuando yo llegué. Pedimos dos cafés y empezó a contarme la noticia. Habían detenido a un indivíduo que estaba haciendo chantaje a Marie.


Maríe había sido, años atrás, prostituta de lujo. Tuvo la suerte de conocer a un buen hombre, que además de llevarle bastantes años, no tenía problemas económicos y después de un tiempo le propuso casarse con ella. El marido de Marie no conocía su pasado y ella quiso decírselo al principio de su relación, pero comprendió que no lo aceptaría.

Decidió arriesgarse. Había desarrollado su trabajo en Lyon y era muy improbable que alguien la pudiese relacionar con aquello en París.

Se casaron y se fueron a vivir al piso de él, en el Boulevard Haussmann. Sus sueños se habían cumplido. Estaba enamorada de su marido y su vida transcurría con normalidad. Era feliz.

Tuvo la mala suerte de que a su marido le diese un infarto. Salió a duras penas, pero con el corazón bastante afectado.

Una tarde mientras estaba en el hospital, Marié vio una cara familiar. No pudo identificarla, pero le resultó familiar. El hombre también la miró, y la reconoció al momento. Ella supo lo que ocurría cuando el hombre le dirigió una sonrisa. La peor de las situaciones que podían ocurrir había ocurrido.

Era un médico del hospital y entonces recordó. La convención de medicina en Lyon, la llamada para contratar sus servicios, la orgía que siguió en el hotel. Lo recordó todo de golpe.

El resto es fácil de imaginar. Tuvo acceso a sus datos en el hospital, Empezó a llamarla queriendo tener una cita con ella. Ella intentó explicarle que aquello era agua pasada. Que lo había dejado hacía muchos años y que estaba casada.

El médico le amenazó con contarle todo a su marido y empezó el acoso.

Aceptó que se viesen una vez con la intención de convencerlo para que dejase de acosarla.

Después de haber hecho el amor con ella, le dijo que la siguiente vez no sería tan suave. La llamó a su casa para demostrarle que iba en serio y ella volvió a acceder.

Entró en una depresión de la que no veía forma de salir y en uno de esos altibajos me vio y comenzó todo.

Recordé como en nuestro segundo encuentro vino a la cita muy sonriente. Se había arreglado más y había un brillo especial en sus ojos.

Decidí aprovechar la situación y la convencí para que me contase lo que le ocurría.

A medida que me lo iba diciendo, vi claramente lo que quería hacer.

En ocasiones, mientras hablaba lloraba de angustia, pensando que no tenía salida.

Yo le hice ver que tenía una.

La más digna.

Si su marido se enteraba de su historia no lo resistiría. Su corazón apenas lo mantenía vivo.

Al médico sería muy difícil conseguir acusarle de nada… por que ella había consentido esas citas

- Solo tienes una posibilidad Maríe. La más digna para ti y para que no mates a tu marido

Los sucesivos encuentros fueron para ir demoliendo las pocas defensas que le quedaban. Me sentía pletórico de poder. La dominaba a mi antojo sin que ella se diese cuenta. Le hice ver que no tenía que temer nada, que a partir de entonces podría liberarse de esa angustiosa tenaza que le oprimía.

Encontraría la paz tan deseada

Le sugerí que escribiese la carta y que la llevase siempre encima. El único error de cálculo fue que se anticipase. Yo no tenía que haber estado en el escenario.

La próxima vez tengo que ser más cuidadoso

El inspector me comunicó que cuando quisiese podía volver a España.

Al médico lo iban a acusar de inducción al suicidio. Le podían condenar a ocho años de prisión.

Mientras estaba en Orly esperando a embarcar en el vuelo pensaba en lo que le iba a contar a mi mujer.

Estoy seguro de que la convenceré. Ya lo he hecho otras veces

Este dolor de cabeza me va a matar. Tendré que adelantar la fecha para la visita al psiquiatra

FIN


Nada es lo que parece


H. Chinaski




25 comentarios:

Miriam dijo...

¡Vaya!

Estupenda novela corta.

Mantienesn la intriga a lo largo de toda la lectura

Rochitas dijo...

excelente amigo.
pensé que no había logrado obtener ni una palabra de la boca de Marie, pero acá nos deja claro de que si. Es ud quien le sugiere tenga esa carta encima?
creo que merece una segunda leída.

© Capri dijo...

Carlos tienes el don de hacer una gran novela en tres entregas.
Relatas ambientes, escenarios, sensaciones, pensamientos.

¡Que te puedo decir!.

Como tú dices nada es lo que parece, pero algo se intuía sobre la vida de Marie, su mirada reflejaba pena, preocupación, intentaba evadirse de su realidad, de esa vida que la marcó hasta su muerte.

Triste que siempre haya algún desgraciado que se aproveche de "secretos inconfesables".

La vida le llevo por circunstancias que no importan a una profesión, criticada por esta maldita sociedad llena de hipocresía donde tira la primera piedra el que no esta libre de pecado.

Me ha enamorado la dulzura de Marie.

Un beso

¡Ahora otro y prontito ehhh!

H. Chinaski dijo...

Miriam

Gracias.
Es un jardín en el que entré sin saber que me metía en un laberinto.
Y me ha costado salir.

Un beso

H. Chinaski dijo...

Rochitas

Le recomiendo la segunda leida, y no por un alarde de pedantería por mi parte, sino por que es difícil cptar los matices que quise expresar en la primera. No he sabido hacerlo mejor y reconozco que requiere un cierto esfuerzo de atención el poder seguir la trama y, lo que es más importante, entenderla.
Claro que, al final, cada uno sacará sus propias conclusiones.

Un beso

H. Chinaski dijo...

Capri

Y tu tienes la facultad de ponerme la cara del color de la cinta de tu avatar.
Gracias, se nota que eres amiga.

Ciertamente, las cosas casi nunca son lo que parecen, pero estamos acostumbrados a guiarnos por primeras impresiones. Marié ha sido de principio a fin la víctima propiciatoria en esta trama, pero representa a muchas victimas que por amor, aún no teniendo un final tan trágico, o si, acaban con sus vidas destrozadas y deseando morir. Es fácil llegar a pensar que peor de lo se está no se puede estar.....pero no es cierto.

A pesar de sus aparentes incongruencias, Marie era una mujer muy dulce. Has dado en el clavo.

Lo del otro.....lo veremos más adelante.

Un beso

Shinta dijo...

Querido pintor de tremendas historias.

Me encanta tu verbo, me ha tirado muchísimo más esta tercera entrega donde iban quedando en el camino para siempre las frases hechas y cursis que siempre se dicen de los paseos x París.........

Dulces Marie sí, pero Rompe y rasga la historia. Y ese pobre hombre, viviendo en el fondo de una verdad y una mentira. Ambas caras que tenemos todos.

Inadmisible, morir por un chantaje. Cobardes, impotentes.... no hay que avergonzarse de nada. Lo bueno y malo de nuestra vida no se debe etiquetar.

Creo que el verdadero secreto es no sentirse culpables de nada.

Escribir es seducir dijo...

BUENO LLEGUE AL FINAL ENCANTADOR RELATO QUE NOS MANTUVO EN VILO QUE ENRIQUESIDO POR LAS LETRAS QUE BAJABAN COMO EN CASCADA LLEGAMOS A DESCUBRIR LA VIDA QUE AQUELLA MUJER ESCONDIA TRAS ESA PICARA AVENTURA CASI ADOLESCENTES DE AMBOS PROTAGONISTAS.
POR ULTIMO OTRA VEZ FELICITACIONES!!!!!!!!

Gara dijo...

Felicidades!!!, tremenda trama la del relato, me atrapó y capto toda mi atencíon,manteniendome en vilo, constantemente.

Me encanta tu forma de describir y detallar las cosas,las haces llegar y las haces vivir.

Felicidades, nuevamente.

Besos

Mayte dijo...

Los relatos de suspenso se te dan muy bien, logras entre las imagenes y las plabras una atmosfera muy buena.

Bikiños!

H. Chinaski dijo...

Shinta
Me encantaría saber pintar, pero no es mi fuerte.
El hombre...la verdad que no era tan pobre. Pensaba lo suficiente como para convencer a su víctima y a su mujer.
Pero bueno, por suerte es ficción.

Todos nos sentimos culpables de algo en nuestra vida, lo otro es una utopía.
Gracias por tus palabras

Besos

H. Chinaski dijo...

Lulu

Me gusta que te haya gustado el relato
Gracias por tus palabras.

Besos

H. Chinaski dijo...

Lulu

Ya te dije que sería bueno poder leerte más a menudo.
Anímate

H. Chinaski dijo...

Gara

Y a mi me encanta tu forma de hacer poesía.

Tienes un don, no lo desaproveches

Gracias por tu visita

Besos

H. Chinaski dijo...

Mayte

Tu hubieses conseguido los mismos resultados en diez líneas

Eso si que es arte

Besos y gracias

Stanley Kowalski dijo...

APLAUSOS, APLAUSOS Y MÁS APLAUSOS!!
Además de hacerme pasear Paris, el relato es secididamente fantástico!

Me encantó la elaboración del final, absolutamente fabulosa!

Valió la pena esperar la entrega final. Para mí un post de antología. Nnca hubiera adivinado el final!!
Muchas gracias por el comentario que me dejaste por mi cumple. Sos un grande!!

Un abrazo enorme!!´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´

H. Chinaski dijo...

Amigo Stanley

Muchísimas gracias
El día de tu cumple y TU por aquí, visitando mi casa.

Es un honor

Reitero mis felicitaciones y que acabes bien las horas que quedan de cumpleaños

Un fuerte abrazo amigo

Rochitas dijo...

El único error de cálculo fue que se anticipase. Yo no tenía que haber estado en el escenario.
La próxima vez tengo que ser más cuidadoso

Ahí estaba la clave, no?
Ud la indujo antes que el medico? mejor dicho el personaje que narra en primera persona?

Rochitas dijo...

Porfis. S'il vouz plait! ;)

H. Chinaski dijo...

Querida amiga Lolita
Le pido disculpas por el retraso en saciar su curiosidad.
El médico no deja de ser un desgraciado que se aprovecha de la situación de indefensión de Maríe, haciéndole chantaje. Chantaje que ella consiente por amor hacia su marido (sacrificio que solo podría realizar una mujer).

El auténtico malvado de esta trama es el que narra la historia, ya que en su enfermiza obsesión de poder absoluto sobre las personas, aprovecha la delicada fragilidad de la mente de Maríe, cuando le cuenta su problema, para convencerla de que su única salida es el suicidio. De esa forma, nuestro psicópata protagonista, se reafirma en el disfrute de esa sensación de dominio sobre la mente, anteponiéndolo a placeres más terrenales, a los que más tarde, tampoco va a renunciar. En su diabólico plan no calculó la efectividad del sometimiento de Marie, que totalmente convencida de que era su única salida, opta por el sucidio... antes de lo previsto.
Nuestro amigo esperaba encontrarse en España, cuando tuviese lugar el luctuosos suceso, y de esa forma, no hubiese aparecido en el escenario. No sabemos si ha sido la primera vez, pero vista la satisfacción que le ha producido, decide que no será la última.
Obviamente, su mujer, no conoce esta faceta y piensa que se limitan a aventuras amorosas extra conyugales, sobre las que se deja convencer por que él siempre vuelve a casa.
Por último, él esta ya en tratamiento con un psiquiatra, al que, por supuesto no ha confesado sus aficiones.

Espero haberle servido de ayuda

Un beso

Silencios dijo...

Impresionante la continuidad del texto es una maravilla, que bueno eres en esto, te admiro.

Mil besitos cielo

Mil gracias desde mi corazón.

H. Chinaski dijo...

Silencios
Gracias por tus palabras, la admiración es mutua.

Mil gracias a ti por tu visita
Mil besitos para ti también

Rochitas dijo...

Publíquelo amigo, it's absolutamente perfect.
De hecho lo entendí en su totalidad pero no salía de la sorpresa. Y además necesitaba saber si estaba en lo cierto. Después la gente no me cree cuando digo que muchos blogs superan a la mayoria de los libros leídos, por lo menos en el último tiempo.
Ya que es compatriota suyo le cuento que ultimamente solo me vi sorprendida por lo publicado por Ruiz Zafón. Pensé que no iba a tener que recurrir ni a la clarividencia ni al esoterismo (le habla una experta, ja) para partiendo de rochitas llegar ...
Más que su nombre le hubiera preguntado el porque del nick. El mío parte de Rochie. Rose en italien ... shhhh
Beso

Stanley Kowalski dijo...

Tenés mucha razón, Carlos, es una de las últimas grandes divas que nos queda.

Muchas gracias por el comentario.

Un gran abrazo y un finde sensacional!

Shinta dijo...

Colosal este gran manipulador.
Sigo pensando que es un pobre hombre. Loco de atar. Subido a la pica de su egocentrismo y creyéndose Dios para decidir sobre la vida de los demás.

Cuantos hay así? O mejor dicho.... cuantos quisieran manipular nuestras delicadas mentes?

Buen fin de semana.