domingo, 15 de noviembre de 2009

EL VIAJE

Este relato lo escribi en mi primer blog hace ya unos meses, constara de dos partes, ya publicadas y una tercera que se esta gestando.

Es conveniente haber leido lo ya publicado para comprender mejor lo que sigue a continuacion.

Pido disculpas a quien ya lo hubiese leido por la repeticion




EL VIAJE


Me desperté inquieto. Otro madrugon para llegar a tiempo al aeropuerto.

La maleta preparada. Un beso de refilón y la promesa de la llamada cuando llegase a mi destino.

Había estado ya dos veces en la ciudad de la luz, pero sentía la misma desazón que con todos los viajes al extranjero cuando iba solo.

Ya en el aeropuerto, observe a los que, como yo, iban a emprender vuelo hacia algún destino. Caras de sueño, una pareja joven que parecía iniciar su “viajedelunademiel”, ella hablando sin parar, el mirando descaradamente las piernas de una rubia con aspecto de ejecutiva. Mal comienzo, pensé.

Por fin se abrió la puerta de embarque y me acomode en mi asiento. Por suerte no había mucho pasaje y pude hacer el viaje solo. Estoy bastante harto de las conversaciones con desconocidos que intentan despistar la “vuelofobia” a base de machacar al compañero de asiento.

Fue un vuelo agitado, el turbo hélice se movía como un tiovivo y no inspiraba mucha confianza, pero por fin, después de dos horas llegamos a Orly.

Recogí mi maleta e indique al taxista la dirección del hotel.

Siempre que he viajado a Paris he elegido el Hotel Du Louvre para la estancia. No es espectacular pero si encantador, es de esos hoteles que te engancha. Reconozco que, si puedo, me gusta ser algo sibarita y el hecho de abrir el balcón de la habitación y tener frente a ti el Louvre ….

Me di una ducha rápida y salí a iniciar las entrevistas que me habían llevado hasta allí.

Para desplazarme, siempre tomaba el metro o el RER (una especie de tren de cercanías) si tenia que salir hacia las afueras. El metro de Paris siempre me ha resultado fascinante. Es un escaparate perfecto para conocer y observar la miscelánea de gente que vive en esa ciudad. En tu vagón te puedes encontrar al drogadicto que con la mayor educación te pide unas monedas, anunciándote de paso que es seropositivo, o al mimo que organiza su espectáculo, o a un señor con aspecto normal, que transporta una caja, la despliega y de ella salen un organillo y un pequeño mono que empieza a hacer piruetas al son de la música. En resumen fascinante.

Después de un día bastante agotador, decidí regresar al hotel, cambiarme y salir a pasear



Cruce por la Plaza del Carrusel, en el museo y avance por el Jardín de las Tullerias que, en otoño, invitaba a sentarse en uno de sus bancos y dejarse llevar por la laxitud del momento. Desde los jardines, se divisaba el Obelisco que era el punto de referencia para acercarme a donde quería ir.

Mi destino era una de las tiendas de alimentación emblemáticas de Paris, Fauchon.

Fauchon representaba un paraíso para un buen gourmand y para mi era visita obligada cada vez que visitaba la ciudad, pero en esa ocasión, el destino quiso que no llegase a entrar en la afamada tienda.

Casi sin darme cuenta, había anochecido. Mientras estaba mirando uno de los escaparates de la tienda, se me acerco una mujer, de unos 35 años, vestida de forma algo informal, con esa elegancia natural propia de las parisinas, atractiva pero no guapa y que desprendía un gran magnetismo.

Obviamente de todos estos detalles me fui dando cuenta mas adelante.

Cuando llego junto a mi, me espeto “Excuse moi monsieur ¿voulez vous venir avec moi?” “Perdón señor ¿Quiere usted venir conmigo?”

Al girarme para ver quien me estaba hablando, me quede sin saber que decir, y al momento le conteste “Oui”.

Hoy, todavía no se por que lo hice, pero ha habido ocasiones en mi vida que he hecho, sin pensarlo, lo contrario a lo que dicta el sentido común y no tengo motivos para arrepentirme.

Claro que en este caso, al momento pensé: ¿es una prostituta?, ¿piensa que lo soy yo?, ¿es una policía? Eres gilipollas, no sabes donde te metes.

Pues no, no acerté en ninguna de mis elucubraciones excepto en la última


Morena, con una mirada verde azulada como el mar, que invitaba a nadar en sus ojos. Su expresión cansada reflejaba días de sufrimiento contenido y un cierto nerviosismo, que se traducía en un ligero temblor en sus manos al encender un cigarrillo tras otro, y sobre todo en su forma de conducir.

“Sígueme”, fue su única palabra hasta que llegamos junto a su coche. En los pocos metros que acababa de recorrer ya me había arrepentido de haber dicho si. Pensé en dar media vuelta y marcharme, pero cuanto mas la miraba, más me atraía.

Algunas mujeres me provocan un fuerte atractivo sexual, sin que esto tenga nada que ver con su físico, es como si se produjese una reacción química en mi organismo que me lleva a ese estado.

Mientras dejaba su gabardina en el asiento posterior, pude verla tal cual era y lo que vi. me gustó. Una vez sentados en el coche intenté iniciar una conversación normal

- ¿Cómo te llamas?

- Marie – me contestó

- ¿Qué te apetece hacer?

- Vamos a cenar ¿Cuál es tu hotel?

Era evidente, por muy bien que yo hablase su lengua, que no era francés, por lo que la pregunta no me sorprendió y se lo dije.

- Bien, buscaremos algo por allí

Aproveché el corto trayecto para observarla con detalle. Los rasgos de su cara le daban un aire de dulzura que culminaba en unos labios un poquito carnosos que invitaban a ser besados. Sus manos se veían cuidadas y se movían con movimientos delicados. Su piel era blanca sin síntomas de haber sido castigada por el sol. Su pecho era generoso, sin exageraciones. Caderas bien formadas y piernas que seguían la misma línea que las caderas.

Aparcó en las proximidades del hotel y nos dirigimos caminando hacia la Avenida de la Opera en busca de algún restaurante.

Mientras caminábamos comencé a notar una cierta relajación en su expresión, la conversación era distendida y agradable hasta que una pregunta de tipo personal le provoco un cambio de actitud nuevamente.

Entendí el mensaje y ella lo confirmó

- Mientras dure esto, no hablaremos de ningún tema personal. Ni tú debes saber nada de mí ni yo quiero saber nada de ti.

- ¿Pero cual es el problema? – le pregunté

- Si no puedes respetar la regla me marchare sin ninguna explicación.

Acepté sin condiciones. Al fin y al cabo ¿Qué podía perder?

Fuimos asaltados por un camarero con mandil hasta los pies, al detenernos en la puerta de su restaurante. Marie me explicó que era una costumbre para ayudar a decidirse a los clientes. Después de explicarnos en 15 segundos las excelencias de su local y de las viandas que en el se trasegaban, optamos por aceptar su invitación.

La cena transcurrió tranquila, acompañados por los Nocturnos de Chopin y regada con un aceptable vino nacional que ayudó a afianzar un poco más el frágil vínculo que acabábamos de establecer.

Al salir nuevamente a la calle me había propuesto dos cosas respecto a la misteriosa desconocida que me acompañaba. En la semana que tenia por delante debería averiguar cual era la razón para tanto secretismo. Al fin y al cabo yo era un accidente temporal en su vida que difícilmente volvería a aparecer. Mi segundo objetivo era hacer lo imposible para hacer el amor con ella.




Regresábamos caminando hacia el coche y me propuso tomar una copa.

Paseamos hasta un local situado detrás del Louvre que se llamaba “Le Fumoir” (El Fumadero) que como su nombre indica tiene la peculiaridad de permitir fumar en su interior, algo que agradecí, también soy fumador. Al abrir la puerta debías esperar unos segundos a que la vista se habituase a la nube de humo que allí había. Por suerte al poco tiempo ni lo notabas. Marie saludó a uno de los camareros y nos buscó un hueco para sentarnos en el atestado local.

El ambiente era tranquilo. Ella pidió un gin tonic yo pedí un Laphroaig y teníamos a Diana Krall sonando de fondo.

Al cabo de un tiempo, estaba empezando a tener algún problema para mantener una charla amigable y distendida al tener que estar pensando constantemente en no meter la pata con los temas prohibidos, así que sin pensarlo la besé.

Mas que un beso fue una caricia con los labios. Su boca me transmitió la dulzura que reflejaba su rostro y me gustó, me gustó mucho. Me separé levemente para mirarla a los ojos y nade en un mar de tristeza hasta que los cerró. Se acercó despacio hasta que rozó mis labios. Note como su lengua buscaba a la mía en un gesto de intimidad que me hizo estremecer. Estrechamos nuestros brazos, nuestros pechos se juntaron, mis manos recorrieron su espalda y note como ella también se estremecía.

Durante unos minutos fuimos ajenos a todo lo que nos rodeaba


Continuara

H. Chinaski

20 comentarios:

© Capri dijo...



Apasionante relato de un prometedor viaje.

Al leerte por un momento estuve en ese lugar y porque no decirlo; deseé ser esa mujer .

Tranquilo, suele pasarme cuando una lectura me llena.




pd/ Que susto, al ver la cabezera nueva pensé que me equivocara de blog :P !!!!!!

Geni dijo...

Acabas de llevarme a París ¡¡Que suerte!!me ha encantado, que historia tan apasionante.
Desde luego sabes escribir,brillante.
Un besito y volveré para seguir viajando contigo,¡¡si me invitas claro!!.

Geni dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Shinta dijo...

Recuerdos de un viaje....

Es un poco tarde ya para hacerte un comentario. Sólo desearte una buena semana, sé que la tendrás.

París siempre nos acerca un poco más.

H. Chinaski dijo...

Capri
Lo iras descubriendo, pero si, no fue un viaje aburrido.
Me has sonrojado ;)
Las cabeceras las cambio a menudo, soy un poco inquieto para eso. Esta es una fotografia tomada desde uno de los puentes de la ciudad de la luz

Besos y gracias

H. Chinaski dijo...

Geni
Bienvenida y gracias por tus palabras y por acompañarme en el viaje
Por supuestisimo estas invitada, faltaria mas.

Un beso

H. Chinaski dijo...

Shinta
Gracias por tu deseo, espero que sea asi.
Fuiste la primera en leerlo y comentarlo, asi que tu ya sabes de que va.

Besos

Miriam dijo...

Fascinante tu viaje, espero su continuacion.

Rochitas dijo...

Me alegra hasta el momento saber que esa desazón que le provocan todos los viajes al extranjero cuando va solo, esta vez tenía su "kármica" explicación.
Osada simple y afortunada la pregunta de su amiga "voulez vos venir avec moi"?
Habría que ponerla en práctica ;)
Espero la continuación, acá en primera fila.
Ah! me transportó a Paris, tenemos una visión bastante cercana de lo que es recorrer "la ciudad luz". Nueve años sin ir ...

Antonio Alfonso Alonso dijo...

No lo he leído aún, pero seguro que estará bien... Esperaré a que hayas llegado al final de tu viaje..

Gara dijo...

Pues tus letras me llevaron a Paris, me encanta como escribes y el relato promete, me quedo con ganas de leer la continuación.


Besos

Stanley Kowalski dijo...

El viaje, y que viaje! Por favor, que bien escribís Carlos! Cuando te leo es como si me deslizara de renglón a renglón, con una fluidez y una intensidad como si estuviese haciendo slalom! Excelente la descripción. Me siento en Paris!!
La foto de cabecera es alucinante!!

Esto me lleva a una reflexión: Lo mejor que puedo hacer es dejar mi blog y dedicarme al origami, jajajaja!!!!!

Un abrazo Carlos y a esperar la próxima entrega!!!

H. Chinaski dijo...

Miriam

La continuación está al caer. No te haré esperar mucho.
Tienes razón, Paris siempre es fascinante

Un beso

H. Chinaski dijo...

Rochitas

Esa desazón la he sentido siempre que he viajado solo al extranjero. Todavía no he conseguido encontrar la causa. Ya forma parte del ritual.

Estoy seguro de que si preguntásemos o dijésemos lo que pensamos en lugar de callar, las personas actuaríamos de forma completamente diferente, pero....las cosas son como son y no como nos gustaría que fuesen, por desgracia. (Siendo honestos, hay que pensar que la protagonista jugaba con ventaja. Si la pregunta la hubiese hecho él, probablemente la respuesta hubiese sido otra)

No conozco todo Paris, ni mucho menos, pero lo que he visto hasta ahora me enamoró.
Siempre digo que si alguna vez me pierdo, que me busquen por allí.

Un beso, querida amiga

H. Chinaski dijo...

Antonio

Bienvenido
Deseo que no te aburras durante la espera.

Un saludo

H. Chinaski dijo...

Gara

Muchas gracias por tus palabras.
La continuación es inminente

Un beso

H. Chinaski dijo...

Amigo Stanley, me vas a hacer sonrojar.
Se ve que me lees con buenos ojos.
Si tienes ocasión, no te conformes con leerlo, si no la has visitado hazlo, no te arrepentirás.
Pero si lo haces, salte de los circuitos turísticos. Merece la pena conocer "el otro" Paris

Lo del origami es un arte complicado. Si te queda tiempo libre, puede ser una alternativa, pero NI SE TE OCURRA PENSAR EN DEJAR EL BLOG.

Un fuerte abrazo, querido amigo

Escribir es seducir dijo...

EXCELENTE, ESTOY ATRAPADA POR LA HISTORIA ME TRASLADE A PARIS EN UN PRINCIPIO Y AHORA SIENTO QUE ESTOY ESPIANDO ESTA HISTORIA POR UNA MIRILLA. LOGRASTE ATRAER MI ATENCION MUCHAS FELICIDADES VOY A LEER LA PARTE 2

H. Chinaski dijo...

Luluziña, es un placer tenerte por esta humilde casa.
Gracias por tus palabras.
Me alegro de que te guste el relato y espero que lo disfrutes.

Un beso

Rochitas dijo...

Amigo, ahora me dedicaré a leerlo de corrido, completo ya que me lo estampé cual bookcito, y lo tengo en mi carpeta de post favoritos con la que como UD ya sabe concurro al "afamado club" en la previa al "diván space". Le cuento que si no encabeza mi ranking, está "ahí" como ya le han dicho varios entre comments de los 3 capítulos es una maravillosa novela y en 3 capítulos, es Ud conciente de ello, besossssssss.
Con Luluziña estamos ataredas con los cuentos del taller ;) es por eso que por lo menos yo no he podido volver a postear, y los extraño!