domingo, 14 de febrero de 2010

RESTAURANTE DE PLAYA



         
         Apenas he dormido. Cuando el cansancio me venció, faltaba una hora para levantarme.
         Estuve toda la noche repasando mentalmente lo que vi. No quiero equivocarme, pero los indicios eran claros. Cuando tienes unos hábitos, unas rutinas  y un día los rompes, nadie lo espera. Ni tu propia mujer.

         A mis cincuenta y dos años, y después de tres de casado, creía que la vida me daría ya pocas sorpresas. Tenia un negocio que había funcionado razonablemente bien durante muchos años. Me costo mucho esfuerzo y sacrificio conseguir que mi restaurante adquiriese un nombre. Estuve casado durante quince años, pero el trabajo de hostelería se adapta mal a la convivencia familiar. Horarios difíciles, poco tiempo para estar en pareja y al final, la que fue mi esposa, encontró consuelo para su aburrida vida en la tez morena y atractiva de un musculado pipiolo  que disponía de mas tiempo que yo para dedicarle sus atenciones.
         Me separe a los cuarenta y pensé que ya había tenido suficiente con la experiencia. Por suerte no hubo hijos que sufriesen el trance. Ella no quiso. Después entendí porque.
         Llevaba trabajando como Maître para un hotel diez años, cuando me hablaron de la posibilidad de adquirir un pequeño restaurante situado a pie de playa y que sus propietarios traspasaban.   
         Era perfecto aunque necesitaba reformas. La cocina habría que cambiarla entera. La sala no era muy grande y estaba decorada con motivos marineros, pero con un cierto gusto. Tenia una terraza donde cabían diez mesas y se podían disfrutar de las vistas del mar a la vez que se comía. Acusaba el paso de los años, pero no había nada que no pudieses solucionar una pequeña reforma.
         Yo tenia una idea bastante clara de cómo quería que fuese mi restaurante. No iba a caer en la tentación de las nuevas corrientes en las  que cocineros que mas bien parecían alquimistas, te hacían creer que las excelencias de la nueva cocina estaban en comer humo, beber sólidos  y acabar con mas hambre que antes de sentarte a la mesa, pero con la cartera mucho mas ligera. Buscaba una cocina sencilla, tradicional pero no arcaica, con innovaciones, pero sin juegos malabares, y basada en las mejores materias primas que pudieses conseguir. Parecía sencillo. Pero sabia que era un reto muy complicado.
         Llegue a un acuerdo con los, hasta entonces, propietarios me empeñe hasta las cejas y comenzaron las reformas.
         El pueblo, Santa María del Mar, era pequeño. Utilizado como zona de recreo para gente acaudalada que fue construyendo vistosos chalets, entrando en una extraña competición arquitectónica en la que  el paisaje urbano quedo compuesto dividiendo al pueblo en dos mitades totalmente diferenciadas y tomando como referencia el paseo marítimo. A un lado de la plaza que te llevaba al puerto, se encontraban todas las faraónicas construcciones de la gente adinerada y al otro los edificios mas clásicos, ocupados por lugareños o por foráneos que  deseaban tener un espacio en la playa para sus vacaciones.

Durante tres meses el local permaneció cerrado. Me dedicaba en cuerpo y alma a la preparación. Ya estaba separado y era una forma de no pensar. Trabajaba catorce horas cada día y cuando llegaba a casa estaba tan cansado que solo tenia fuerzas para  darme una ducha y caer rendido en la cama.
Contrate al personal. La cocina era la pieza clave y recurrí a un segundo chef al que ya había echado el ojo en el hotel. Era un hombre joven, que disfrutaba de su trabajo y que no tenia posibilidades de llegar a primer chef mientras no se jubilase su actual jefe. Como la mayoría de los jóvenes, tenia prisa, no quiso esperar tanto tiempo y se arriesgó en mi aventura. Los camareros los fui seleccionando personalmente y el equipo de cocina se lo deje a Germán, ya que iba  a ser su equipo. Obviamente supervisé su selección. 
Instruí al equipo intentando que comprendiesen que eso no iba a ser simplemente un trabajo. Si lo veían a si era mejor que abandonasen ya.  Debían de ser capaces de poner amor en lo que hacían y que ese cariño lo notasen los clientes. Debían de cuidar su imagen mientras estuviesen trabajando. Cosas tan elementales como evitar que un camarero este sirviendo un plato y, a la vez, el sudor transpire por su camisa o su cara, se tenían que evitar. Disponían de equipos de ropa suficientes como para cambiarse mas de una vez si eso ocurría.  Yo mismo me cambiaba no menos de dos veces por turno de comidas. Detalles de ese tipo diferencian un buen de un mal restaurante. Les advertí que seria inflexible en esos aspectos.

Se había creado cierta expectación ante la reapertura del antiguo restaurante. Preparé una inauguración en la que había invitado a las autoridades del pueblo, algunos amigos y gente de medios de comunicación especializados a los que conocía de mi etapa en el hotel. Sabia que me jugaba mucho en esa primera cena.
El menú lo acordamos entre German y yo y consistió en pequeñas porciones de degustación de distintos platos

         Todo Salio razonablemente bien, a pesar de los nervios. El ritmo en la cocina fue bueno y German  supero con creces la prueba, claro que esa era mi opinión. Haría falta conocer la de los invitados. Muchos eran de confianza y sabia que me darían una valoración real de lo que habían visto y probado.

         Cinco años mas tarde……..


         Había sido una buena noche. Los fines de semana el restaurante se llenaba, teniendo que hacer filigranas para mantener la calidad del servicio y que los clientes quedasen satisfechos.  Al finalizar el turno de cenas, tenia por costumbre tomar una copa tranquilamente mientras recogían las mesas y las dejaban dispuestas para el día siguiente. Después de tomarme la copa, indefectiblemente, me daba un baño. A pesar de la prohibición, cogía una toalla y recorría los cincuenta metros que me separaban del agua. 
El mar me esperaba cada noche, era como un ritual. A veces tenia que buscar alguna zona en la que  mi presencia no interrumpiese el juego del amor a que se entregaban algunas parejas en la orilla. Sexo de verano. Pasiones desatadas sin visos de continuidad, bañadas por un mar calido y una luna Voyeur.

Otra figura, solitaria como yo, salía del agua  como si de una diosa se tratase. Me pareció reconocerla. Tenia su ropa a pocos metros de mi y la confirmación vino cuando me saludó.

-         Buenas noches Javier

Reconocí su voz. Nunca había visto su cuerpo con tan poca ropa y me impresionó favorablemente.
Tina era una de mis mejores camareras. La contrate dos años antes y fue un fichaje muy bueno. Profesionalmente era excelente. Su belleza salvaje, simpatia y gracejo natural conquistaba a los clientes masculinos y ponia en guardia a sus acompañantes femeninas.
En alguna ocasión me encontré con sus furtivas miradas que parecían querer decir algo, pero jamás vi nada que no fuese lo estrictamente profesional.

-         Te invito a tomar algo. ¿Te apetece?

Se lo propuse sin pensar. Supongo que influyo bastante la imagen que había quedado en mi retina  de su salida del agua.
Aceptó, nos secamos y emprendimos el regreso hacia el restaurante

Continuara……….

H. Chinaski

22 comentarios:

Ana dijo...

Ay...¿Pero como me haces estooooo? Me dejas con ganas de más...Espero que no tardes mucho en esa continuación.


Un besazo cielo.

Shinta dijo...

Primero de todo, maravillosa selección de música a mi gusto. Rasgada y fuerte como el tono del relato, con fuerza, como el protagonista emprendedor y dueño de su vida.

Por favor.... ruego por un final feliz. Lo intentamos al menos???

Alís dijo...

Chinaski, este relato, en principio, no se parece en nada a los que te he leído hasta ahora. Ante la sorpresa, me reservo expectante mi opinión, a ver qué pasa en la próxima entrega. ¿Seguro que no hay ningún crimen?...
Besos

© Capri dijo...

Te he leído y como no también los comentarios anteriores.

No te voy a decir que me sorprende este relato por la tematica que vislumbra. Ya que por todo lo que he leído en tu blog desde que te conozco voy descubriendo facetas tuyas que me gustan por lo sorpresivas que pueden parecer.Y por supuesto se que tienes la suficiente capacidad e inventiva para afrontar ualquier temática.

No te voy a pedir que no mates a nadie, sólo que sigas siendo tu, ya que en cada post nos regalas un viaje diferente con matices de misterio, intriga, sexo , romanticismo, etc.

De momento no me atrevo a adivinar el final de tu historia, solo decir que espero que Javier tenga una segunda oportunidad, la vida está llena de ellas y es bueno no desperdiciarlas, ya que como dice la canción Sólo se vive una vez .

Nuestro afan por triunfar nos obliga en muchas ocasiones a olvidarnos de los sentimientos y los deseos que arrinconamos por pensar mas en el éxito material que el emocional.

Ojalá tu protagonista descubra una faceta que me temo que tenia arrinconada.

Un besito.

:*)

Mayte dijo...

Las tramas bien detalladas nunca pierden el gusto como la comida clásica, como lo bueno de la vida.

Bikiños ;)

Stanley Kowalski dijo...

Llegué justo para el comienzo de una nueva historia! El arranque es muy bueno y promete mucho. Me gusta porque siempre elegís escenografías que me resultan muy familiares. Cada vez que te leo me convenzo más que no podré escribir en capítulos. No me gusta hacer a los demás lo que no me gusta que me hagan a mí, jajajaja!
Bueno, no queda otra cosa que ser paciente y esperar, virtud que no poseo!!

No quiero irme sin decirte lo que ha crecido el blog en dos meses!
No hay nada que hacerle, lo bueno prospera y rápido!!

Muchas gracias por los cálidos comentarios que me dejaste.

Un gran abrazo y te deseo una semana espectacular!!!

Ondina dijo...

La luna Voyeur, complice de amores y deseos.

Espero ansiosa la proxima parte de tu relato.

Me gusta tanto como mi mar.


Besos entre mares H. Chinaski.

H. Chinaski dijo...

Ana

Yo también espero no tardar mucho en complacerte

Gracias y besos

H. Chinaski dijo...

Shinta

La música, es consecuencia de un variopinto gusto en el que cabe lo mismo un aria que Deep Purple.
Me alegra que te haya gustado.
Lo del final feliz, no esta en mi mano.

Besos y gracias

H. Chinaski dijo...

Alis
En los relatos como en la música, mis gustos son variados.
Lo podras ir comprobando

Yo no he dicho en ningun momento que no vaya a haber ningun crimen. Tampoco he dicho lo contrario.

Besos y gracias

H. Chinaski dijo...

Capri

Me alegro de que no te sorprendas. Empezaba a preocuparme, por si me había encasillado en un afan por mostrar a la de la guadaña en cada relato.

Pero...tampoco quiere decir que no se de una vuelta por aqui.
Las historias son seres vivos que utilizan un instrumento para salir a la luz, y como tales tienen autonomía para tomar sus propias decisiones, aunque estas vayan en contra de la primigenia idea del autor.

En cualquier caso, creo que Javier sabrá aprovechar el tiempo. No todo es trabajo en la vida.
Lo veremos pronto

Besitos y gracias

H. Chinaski dijo...

Mayte
Tienes razón, la comida clásica nunca pierde el gusto, el buen gusto, lo bueno de la vida, tampoco. Pero las tramas, a veces, lo que producen son disgustos.

Besos y gracias

H. Chinaski dijo...

Stanley

Gracias por tus palabras.

La eterna duda de fracionar o no un relato
¿Que es mejor?
Si no se fracciona puede quedar excesivamente largo para el poco tiempo de que se dispone normalmente para visitar los blogs. Ademas de que se puede hacer pesado.

Me alegro mucho de tu restablecimiento

Un fuerte abrazo y buena semana para ti tambien
Si se fracciona, dejas la inquietud, en el mejor de los casos, de "vaya faena, ahora que se ponía interesante". Pero a la vez, también sabe mal no conocer el final.

H. Chinaski dijo...

Ondina

Un placer inesperado verte por aqui

La luna tiene la suerte de estar invitada a todas las fiestas. Por eso es quien es.

Me alegro de que te guste el relato, espero calmar pronto tu ansia

Vuelve cuando desees

Besos en tierra firme

Silencios dijo...

Me apetece seguir saboreando tus letras, poco a poco, porque veo que me he perdido mucho en mi ausencia, mi niño.
Con tu permiso me quedo un ratito en silencio en tu casa.

Mil besos cielo

Silencios dijo...

¡¡¡Police!! Tú me matas un día de regusto con tu música, ay, ay!!!

Besos mil

Rochitas dijo...

Amigo MB su relato. Espero el libre acontecer. Estaría muy bien que después de tanta rutina laboral de años, se despertase para el protagonista una nueva oportunidad.
Noté un paralelismo entre dos de sus historias en las que no teme involucrarse con personal a su cargo ;)

Mar dijo...

Promete mucho...

Para cuando más??? jajaja

Besitosssssss

H. Chinaski dijo...

Silencios
Me alegra verte de nuevo por aqui.
Eso es buena señal ¿no?

Besos

H. Chinaski dijo...

Rochitas
El protagonista ha tenido demasiadas preocupaciones laborales en su cabeza y pocas en el hogar.
Hay un refrán que hace alusion a su comentario y que dice que "donde tienes la olla no metas la polla"
Pero la vida real es otra cosa
¿Que le vamos a hacer?

Besos

H. Chinaski dijo...

Mar

Pues es una buen pregunta

Besos

Rochitas dijo...

aquí dicen donde se come no se caga...