sábado, 20 de febrero de 2010

RESTAURANTE DE PLAYA ( Y I I I )



         No solía asistir a eventos de ese tipo, pero la insistencia de Santi, me convenció. Era un congreso de nuevas tendencias de cocina. Duraba dos días, en Barcelona. No confiaba que me fuese a servir de mucho, pero un cambio de aires no me iría mal. Estábamos a final de temporada y en el restaurante se las podían arreglar sin mi.

-         Tómatelo como un acto promocional – Me decía Santi – Ira la flor y nata de la cocina española y podrás hablar con colegas e intercambiar opiniones.

Acepté y le comenté a mi mujer la posibilidad de que me acompañase.

-         Me voy a aburrir como una ostra. Tu estarás todo el día metido en el congreso, y yo ¿Qué hago?

No insistí.

Una semana mas tarde cogia el coche para ir al congreso.
La primera jornada, fue interesante, pero, lo que allí se exponía, no era la línea de trabajo de mi restaurante. Además, mi mente estaba en otro sitio

Desde el encuentro con Tina, algo había cambiado entre nosotros, fue como si hubiese liberado algún fantasma, después de aquella noche. La relación continuó bien, pero deje de percibir esas miradas furtivas que me dedicaba alguna vez. El trato era correcto, pero solo eso.
Había empezado a salir con un chico y la cosa parecía ir por buen camino. Nunca hablamos de lo ocurrido.

Tenia bien pensado lo que iba a hacer.

Al terminar la   primera jornada, llame a mi mujer, eran las ocho de la tarde. Me contestó diciéndome que había salido a comprar unas cosas y que se volvía ya a casa. Quedamos en hablar al día siguiente.

Cene con los congresistas y después aduje un fuerte dolor de cabeza para marcharme al hotel. Una vez allí, recogí mis cosas, deje una nota en recepción para Luis diciendo que había un problema en casa y me había tenido que ir con urgencia.
Cogi el coche y  salí de regreso a Santa María del Mar. Me quedaba una hora de viaje.

         Aparqué en la parte posterior de la casa y entré sin hacer ruido.  La vivienda tenia dos plantas. En la planta inferior se encontraban las zonas de estar y la cocina. En la superior estaban los dormitorios y una gran terraza.
         Dejé la bolsa en el hall y me aproximé al salón. No había nadie. En una mesa junto a la chimenea, había dos vasos con cubitos de hielo que estaban casi deshechos. Recorrí el resto de las habitaciones de la planta y no tampoco encontré a nadie, por lo que empecé a subir las escaleras de acceso a la planta alta. En esa planta había tres dormitorios, dos tenían la puerta abierta y el tercero estaba cerrado. Me acerqué despacio y me situé delante de la puerta.

         Los gemidos eran perfectamente audibles, dudé unos instantes pero me decidí a no esperar más. Afrontaría lo que me iba  a encontrar. Por un momento imaginé a mi mujer cabalgando sobre las caderas de su amante, vi su cara de satisfacción disfrutando de las embestidas, su cuerpo subiendo y bajando a un ritmo frenético. Pensar en eso, me llevó a abrir la puerta de golpe.

         Aunque estaba tumbada de espaldas y desnuda reconocí a mi mujer. 
Estaba semi cubierta por una sábana, pero claramente, se encontraba practicando un sesenta y nueve con otra persona.
No me equivoqué.

Al oír la puerta, las dos mujeres se sobresaltaron. La mujer de Javier se volvió hacia la puerta. Tina, no hizo falta que lo hiciese por que estaba frente a ella.
Me quede completamente noqueado. La visión de Tina y mi mujer, desnudas, haciendo el amor, fue algo que no me esperaba.
         Se hizo un embarazoso silencio en la habitación. Ellas permanecieron calladas, sudorosas, respirando agitadamente y mirándome. Yo no sabía que decir, y lo que veía  estaba empezando a gustarme.
Di media vuelta y salí de la habitación. Baje al salón, me puse un Whisky y empecé a cabrearme por haber sido tan ingenuo. Tina me había engañado como a un chino cuando me contó que mi mujer me la estaba pegando con un tío. No sabía desde cuando estaban liadas, pero daba igual. Su romance podía continuar, pero en otro escenario. Me senté en el sofá a esperar y minutos mas tarde, bajaron las dos.
No pensé que fuesen a hacerlo, pero lo intentaron

-         Podemos explicarlo – dijo mi mujer.
-         No hay nada que explicar. Tina  estas despedida, sal de esta casa.  Y tu, haz las maletas, también te vas. Mi abogado se pondrá en contacto contigo.

Ahorrare los detalles escabrosos. Me dijo de todo, pero me daba igual.

Empecé a beber demasiado. Durante el día, me mantenía bien, mas o menos entero, pero al regresar a casa, todo se venia abajo. La soledad que siempre había sido una fiel compañera, que siempre me mostró su cara amable, esta vez se había vuelto en mi contra. Era una losa difícil de soportar.

Todavía olía su perfume, todavía la veía  moviéndose por la casa como si nada hubiese ocurrido. La había querido mucho. Todavía la quería en realidad.

Cada noche, en la época invernal,  encendía la chimenea, ponía algún Réquiem en el estereo  y me sentaba en el sillón a contemplar como el fuego consumía los troncos, acompañado de una botella de Whisky. A partir del segundo, empezaba a notar las lágrimas por mi cara y minutos después sollozaba como un niño. A veces me despertaba cuando amanecía y me iba dando tumbos hasta la cama. Otras era incapaz de moverme.



Los empleados del restaurante andaban preocupados por mi comportamiento. Había pasado tiempo y yo no mejoraba. German,  mi chef,  era mi hombre de confianza y quien en realidad estaba llevando el peso del negocio desde mi separación. El día de mi cumpleaños, se presentó en casa antes de ir a trabajar. Venia con un paquete de grandes dimensiones. Me felicitó y me lo entregó
El paquete contenía un cachorro de Doberman.

-         Tendrás que cuidarlo. Todavía toma biberón

Algo cambio en mi cuando vi al animal. German se despidió para ir al trabajo y me dejo con el cachorro. Siempre me habían gustado los perros y me encariñé en el momento en que lo cogi.
Lo bauticé con el nombre de  Thot el dios egipcio de la sabiduría y la escritura.

Sin darme cuenta deje de beber. Las noches en casa estaban animadas por las ganas de jugar de Thot. Paseábamos por la playa y mi situación personal empezó a estabilizarse.

El problema fue que en la misma medida que yo volvía a la normalidad, el negocio empezó a ir mal. Pese a todo, teníamos una clientela fiel que nos mantenía a flote. Matrimonios ya mayores, empresarios, etc., entre ellos había una mujer que era habitual, casi desde que abrí el restaurante. Se llamaba  Laura. Era viuda, su marido, empresario de la construcción, murió en un accidente de tráfico. Tenía una tienda de objetos de regalo, que mantenía abierta sin necesidad, ya que disponía de patrimonio suficiente para vivir sin tener que  trabajar. Era guapa, no espectacular, sin estridencias. Lo que mas me llamaba la atención era su elegancia. Hay cosas que no se compran con dinero, y la elegancia es una de ellas.
A  lo largo de los años habíamos forjado una buena amistad y manteníamos buena relación   

Una mañana, recibí la visita de un abogado que dijo representar a un cliente. Este cliente, que por el momento quería permanecer en el anonimato, me proponía  la compra de una parte del negocio. Representaría lo suficiente como para acometer algunas reformas que ya hacían falta y reorientarlo. Lo hubiese hecho si las cosas no hubiesen empeorado y si yo no me hubiese dedicado durante un tiempo a beberme una destilería entera.   Lo escuche amablemente, me dejo su tarjeta y después de agradecer su propuesta, le dije que no estaba interesado.
El abogado me llamo varias veces insistiendo y yo rechazaba su propuesta en cada ocasión. Incluso me dijo que pusiese yo el precio, pero aun así lo rechacé.
Yo no había hablado de este tema con nadie, ni siquiera con German, pero la realidad es que me empezaba a gustar la idea. Me permitiría hacer lo que era necesario y yo seguiría siendo el accionista mayoritario.

Todas las noches sacaba  a pasear a Thot por la playa. Esa noche vi a  Laura que venia caminando por la orilla
Había muchas cosas que me gustaban de ella, pero nunca le dije nada. No quería estropear nuestra amistad y tampoco sabía como podía reaccionar ella ante una proposición. Parecía fría y distante, pero cuando hablabas con ella aparecía su autentica forma de ser, que no tenia nada que ver con esa impresión. Me ayudó mucho en los peores momentos de la separación.
Nos saludamos con dos besos, como siempre y comenzamos a charlar. Después de un rato, le invite a tomar un café en casa y aceptó. Estuvo jugando con Thot, mientras yo preparaba el café.
Nos sentamos en la terraza. La temperatura era muy agradable y había una luna llena preciosa.
Laura, aquella noche tenía algo especial. Su mirada no era la de siempre. Parecía algo nerviosa.
Hubo un momento en que nos quedamos callados mirando al cielo estrellado. Yo, después la mire a ella, que seguía aparentemente ensimismada con las estrellas, me levanté, me acerqué hasta donde estaba y le tape la visión del cielo.
Me miro y sin hablar una palabra me lo dijo todo. La bese allí mismo con la luna de testigo.

-         Creí que no te ibas a decidir nunca – me reprochó

Minutos después estábamos en mi dormitorio
Cuando acabamos  de hacer el amor, me soltó:

-         Deberías aceptar la oferta que te han hecho


Fin




23 comentarios:

Stanley Kowalski dijo...

Me encantó. Un relato consistente, con un timing justo y bien sazonado con tu peculiar estilo. Las imágenes que lo ilustran de un exquisito buen gusto. Tu talento va creciendo en cada entrega y eso es muy promisorio y saludable. Hay Chinaski del bueno para rato!!!!!!!!!!

Un abrazo y te deseo un maravilloso finde!!!

Rochitas dijo...

EXCELENTE Chinaski. El "chien a aidé" pero sobretodo la capacidad de reciclado del protagonista.
El que supo mirar que había otros mundos dentro del mundo ...
¿Cuánto imagina que duró ese tránsito?

© Capri dijo...

Como era de suponer, no me ha defraudado la última entrega de tu relato.

Reconozco que imaginé varios finales pero la escena lésbica no se me había pasado ni por asomo.

En cada relato me sorprendes querido amigo y eso es lo que te hace grande ( no digo artista que te enfadas; jaja), pero grande si!!!!!.

Describes con esmero y hasta el más minúsculo de los detalles para introducirnos en el ambiente adecuado.

Hoy al leerte olí el mar y sobre todo sentí nostalgia, tristeza, cariño y por supuesto la felicidad deseada por Javier.

PD/ Buena música la que has elegido esta vez.

Un beso y feliz fin de semana.

H. Chinaski dijo...

Stanley
Me has puesto colorao
Me alegra que te haya gustado. El buen gusto de las imagenes se lo debemos a los autores, que no he sabido encontrar. Yo solo las elegí.

Por la cuenta que me trae, espero que haya Chinaski para rato. No se si bueno o menos bueno, pero que haya.

Gracias amigo
Un fuerte abrazo y buen fin de semana

H. Chinaski dijo...

Rochitas
Cierto, amiga, el perro ayudó. Quizas fue el detonante, pero quien se reciclo, como muy bien dice fue Javier.
La pregunta que me hace es difícil de contestar. Depende del hastío que uno siente en esos casos. Depende de si piensa que ha tocado fondo y ya es momento de remontar. Ese proceso, a veces, es largo, y siempre es duro y doloroso. Pero con todo y con eso, es infinitamente mejor que el que se ha vivido anteriormente.
Le animo a que lo pruebe.
Que alguien le regale un perrito.

Besos y gracias

H. Chinaski dijo...

Maria

Me alegra ver que no te ha defraudado.
A mi me costo imaginar y escribir un final y tu imaginaste varios.
En el próximo te preguntare
Agradezco el cariño con que evaluas mis letras.
Puede que tengas razon en lo de grande. Tengo que ponerme s dieta Ya. :P
Bromas aparte, la grandeza esta en los que os molestáis en leer lo escrito y ademas dejar vuestra opinión.

La descripcion es un vicio dificil de dejar para mi cuando escribo, aunque eso siempre "engorda" los relatos.

Coincido con tu opinion sobre la musica. Los 70 y 80 fueron buenos años para ese genero

Besos y buen fin de semana

LuluZiña dijo...

BUENO BUENO BUENO QUE HISTORIA DE AMOR QUE SE MANDO AMIGO CHINASKI.QUE BONITO RELATO!!!!!!!!!!!!!!! QUE ALEGRIA QUE NUESTRO PROTAGONISTA HAYA ENCONTRADO ALGUIEN CON QUIEN CONTINUAR SU VIDA.
GRACIAS POR SU COMENTARIO EN EL POST Y COMO DIJO USTED DEBERE CONTRIBUIR CON LA ECONOMIA DE MI PAIS Y COMPRAR UNA PC NUEVA LA MIA NO VA MAS

SALUDOS

Alís dijo...

Efectivamente, a mí también me sorprendiste. Una vez más. ¡¡Y a mí que me daba pena Tina!! jajajaja. Si es que soy muy ingenua.
Te felicito, lo has vuelto a conseguir.
Besos

Mar dijo...

aiii que bonito es el amor, menos mal que todo se arregló y dejo de beber, me ha encantadooo.

Feliz semana!!!

Besitossss

H. Chinaski dijo...

LuluZiña
No todo van a ser desgracias en la vida.
A veces nos sorie

Prepare un hermoso funeral para celebrar como merece el fallecimiento de su PC

Saludos y gracias

H. Chinaski dijo...

Alis
La capacidad de sorprender es algo que no se debería perder nunca
Hace menos aburrida la vida

Tina, mostraba lo que le interesaba. Su verdad solo la conocía ella

Besos y gracias

H. Chinaski dijo...

Mar
Pues si, coincido contigo
El amor es muy bonito

Aunque parezca que no, las cosas siempre se acaban arreglando, aunque no sea a nuestro gusto

Besos y gracias

Ondina dijo...

El lugar donde se desarrolla la escena de por si ya es romantico, incluso bucólico.

Hace tiempo, un amigo me recomendó que le regalara un cachorrito a otro colega que estaba pasando por un gran bache, al principio lo recibió no de muy buen grado. Pasó el tiempo y un dia me dijo que ese perrito era el único que le daba el cariño sin condiciones. Los animales suelen ser una buena terapia en situaciones asi.

Decirte que me gustó mucho el nudo y el desenlace de tu relato.

Un beso entre mares.

Rochitas dijo...

No tolero los ladridos CHINASKI :(
además de que interrumpiría mi sueño más aún...

Mayte dijo...

Como siempre logras el broche perfecto para las tres entregas...me he leído de largo el segundo y éste último, una historia sencilla, pero adornada con los elementos justos para hacer disfrutar del momento, como la vida misma llena de sorpresas.

Un bikiño! ;)

tag dijo...

Hola Chinaski,

He visto que has pasado por mi blog y he venido a conocerte.

El relato, impresionante, un derroche de imaginación, pero lo que mas me han gustado han sido las fotos. Guauuuuu!!! Son muy creativas ¿son tuyas?

Te seguiré visitando ¿vale?

Un besito

Shinta dijo...

Querido amigo, que buen rato he pasado con esta novela agridulce y la música de los 8o, mi preferida.

Además muy optimista por cierto y muy bien conjugada con el relato que por una vez acaba superbien.

Estoy de acuerdo en lo del perrito, la mia me devuelve doblemente el cariño que le doy al llegar a casa, sin condiciones, solo con por unas caricias. Te hace olvidar los sinsabores de la vida, y cuando no tienes nada a lo que agarrarte, ella siempre está ahí.

Gracias por hacerme pensar en ello.

Bona nit.

H. Chinaski dijo...

Ondina

Me gusta el mar.
Mucho.
Y lo considero un sitio romantico.... cuando no hay gente.

Coincido contigo respecto a los animales, ademas de ser una terapia perfecta nos dan su cariño sin pedir nada a cambio. Son los únicos que lo hacen.

Besos entre olas

H. Chinaski dijo...

Rochitas

Lamento oir eso, por el cariño que siento hacia los perros. Pero si es un problema de especie, tiene usted un mundo donde elegir.
Busque el apropiado.
Me resisto a creer que no le guste ninguno de los asequibles
En general, no alteran el sueño.

Gracias

H. Chinaski dijo...

Mayte

A veces, es bueno optar por las cosas sencillas.
Como tu dices, forman parte de nuestra vida

Gracias

H. Chinaski dijo...

tag

Gracias por tus palabras.
Las fotos, lamentablemente no son mias en su mayoria

Un beso

H. Chinaski dijo...

Shinta

Querida amiga, no es por incordiar paro la música es de los 70. Me alegro de que te haya gustado. Y si, por una vez y sin que sirva de precedente no ha muerto nadie en un relato mio.

Creo que estamos casi todos de acuerdo respecto a los animales.

Petonets

j'aime tes lèvres dijo...

La vida esta llena de riesgos
El amor esta lleno de desengaños
El desntino lleno de satisfaciones.

Carpe Diem

Je t'embrasse