He dudado
Esto en si no es una novedad, ni un hecho sobre el que merezca la pena escribir. La duda es una constante en mi vida. Pero en esta ocasión la duda no me implica solo a mi. La duda es la síntesis de la falta de decisión para actuar en un momento dado en uno u otro sentido.
He de decir, antes de continuar, que la duda esta resuelta y ya no es tal, desde el momento en que estoy escribiendo esto
Capri, una buena amiga a la que quiero un montón, ha tenido a bien, una vez más, acordarse de este conejo para otorgarle un premio que, al menos para mi tiene un especial significado por lo que representan las letras. El “Premio Amante Literario” también me suscito alguna duda sobre su significado.
¿El premiado es alguien que ama la literatura? ¿Alguien que ama a las escritoras? ¿O algún personaje de ficción literaria calificado como buen amante, tipo Giaccomo Casanova?
Ante la ausencia de información al respecto, (ni la Wikipedia, ni la RAE, ni la Enciclopedia Británica, aclaran nada) y por razones obvias, he optado por quedarme con la primera opción.
Según las normas que le acompañan, se han de cumplir cuatro requisitos.
A saber:
• Decir porque amo tanto leer
• Mostrar la imagen del premio
• Agradecérselo a quien te lo envío
• Entregárselo y avisar a 10 personas mas
De las cuatro normas voy a cumplir tres y la cuarta casi. No tengo intención de cambiarlas, pero la alternativa era no aceptar el premio o guardarlo sin más, y ninguna de las dos opciones me parecen adecuadas por deferencia hacia la persona que lo concede.
Primera norma: Decir por que amo tanto leer
En mi caso amo al 50% leer y escribir, aunque haya sido un iniciado tardío en la escritura.
Supongo que para esta valoración no cuenta la época, gloriosa por otra parte, de los TBOs. Fue ahí donde inicie mi gusto por la lectura, aunque fuese acompañada de imágenes.
Siempre fui mal estudiante, y mis veranos iban, indefectiblemente, acompañados de los libros de las asignaturas que tenia que recuperar en septiembre.
Entonces no tenía una especial afición por la lectura. Pero un verano, mi madre me envió al rincón mas alejado de la casa para que tuviese tranquilidad y poder estudiar. Me situaba en un secreter que en la parte superior tenía unas estanterías que formaban una mini biblioteca. Por lo que recuerdo, yo tendría unos quince años y un rechazo acérrimo a ponerme a estudiar mientras pensaba que podía estar en la piscina. Era tal la negación que eché un vistazo a los libros que tenia delante de mi y elegí uno al azar. Era la Iliada de Homero. Durante días viví la cólera de Aquiles, el rapto de Elena y La Guerra de Troya. Cuando acabe pase a La Odisea y sufrí junto a Ulises en sus viajes con los argonautas, mientras Penélope tejía durante el día y destejía lo hecho durante la noche, esperando el regreso de su marido.
Seguí completamente enganchado a tamañas gestas, con La Eneida de Virgilio, viviendo con Eneas su huida de Troya, mientras esta se consumía incendiada, hacia Cartago durante siete largos años en el mar.
Ya consumida la trilogía, cambie de sector y elegí un poema épico que aun hoy dudo de cómo fui capaz de leerlo entonces y sin embargo así fue. Alonso de Ercilla fue el elegido en esta ocasión, con su obra La Araucana en la que me sumergí en las aventuras relatadas por el autor en mil quinientos y pico en America Latina.Por ultimo y en el mismo verano, inicie la andadura de caballero con el ingenioso hidalgo Don Alonso Quijano, aunque he de reconocer que me fue imposible acompañarle hasta el final.
Supongo que esta experiencia provoco una catarsis en mi concepto de la lectura y los libros y he de reconocer que por el recuerdo que tengo, ocurrieron dos cosas dignas de mención: no aprobé ninguna asignatura y empezó a gustarme leer.
Después, con el paso de los años, aprendí a volar con Juan Salvador Gaviota, me hice marinero con El Viejo y el Mar. Navegué en naves espaciales imposibles con Asimov, del que me leí casi todo. Lloré con Kafka. Maquiné con Maquiavelo. Disfruté con El Marques de Sade. Y descubrí que se puede pasar miedo leyendo un libro con Stephen King (El cementerio de animales)
Han sido tantos y tan variados que sorprende la capacidad del cerebro humano para poder asimilar la información.
La segunda norma es mostrar el premio y aquí esta
La tercera es agradecerlo a quien lo otorga
¿Es que podría ser de otra forma?
Capri se ha convertido en mi mentora en esto de los premios y gracias a sus muestras de afecto hacia este conejo despistado y siempre con prisa , voy a tener que comprar una casita nueva para guardarlos. ¿Qué puedo decir de una amiga a quien quiero un montón y que me ha acompañado y apoyado prácticamente desde el principio de mi andadura en estas lides?
Pues solo cosas buenas y que no sabría enumerar
Gracias Maria
Con razón a ti te conceden tantos premios. Te los mereces
En cuarto lugar habría que repartir este premio a otras diez personas y avisarles de tan grata noticia.
Aquí voy a incumplir la norma y no van a ser diez.
Concedo el premio, en un orden totalmente aleatorio, a los siguientes blogs:
Enhorabuena a tod@s