Epílogo
Salí del juzgado solo y preferí caminar durante un rato. La declaración fue larga, las preguntas de los abogados de la defensa buscaban la manera de hacerme caer en contradicciones. Intentaron desviar la atención dándole un cariz político, pero el fiscal fue desmontando una tras otra las posibles dudas que quisieron sembrar. Las pruebas eran contundentes.
Estaba cansado, realmente cansado, pero no físicamente. La tensión acumulada en estos últimos días, las muertes de Flor y Carlos, todo eso me superaba. No estaba preparado para ese tipo de situaciones.
Dedicarme a la política había sido una de mis ilusiones de juventud. Piensas que con tus ideas puedes cambiar el mundo. Piensas que el entusiasmo va a poder con todo. Ahora, una tremenda frustración había sustituido a ese entusiasmo. Mi partido prefirió mantenerse al margen a pesar de lo evidente de la culpabilidad del alcalde. Me ofrecieron un puesto que suponía una honrosa retirada de la vida política activa. La imagen del partido era lo más importante y lo ocurrido podía interpretarse mal y perjudicar el trabajo de años. Las elecciones estaban cerca y no se podían correr riesgos.
Asi que donde yo, ingenuamente, pensaba que estaba actuando como un héroe podia acabar siendo tan villano como los otros.
“Ya sabes lo que pasa en estos casos”, me dijeron, “corremos el riesgo de que se levanten bulos, investiguen, etc. y ahora seria muy perjudicial” “Ya sabes - me repitieron – difama que algo queda”
Pues no, ni sabia ni entendía por que el hacer lo correcto acababa volviéndose en mi contra.
Recordé como se precipitaron los acontecimientos, después de la visita de Marconi
La trama era de una gran envergadura y había que actuar rápido, dado el riesgo de fuga de los implicados. Mi aportación solo fue la confirmación de una sospecha que había llevado a realizar una investigación en el más absoluto secreto.
Yo les proporcioné las pruebas que no tenían al entregar la información que me dio el constructor.
Había decidido dejar ese circo, en el que lo que menos importaba era defender los intereses de los votantes.
Presenté mi dimisión y decidí aceptar la oferta de trabajo que me habían hecho desde una empresa canadiense.
FIN
Nota del autor.-
Como os anuncié, este es el final de la adaptación de la obra.
Ahora, si lo deseáis, si habéis tenido ganas, interés o tiempo, podréis decir cual es, en vuestra opinión, la obra en la que me he basado para escribir este relato.
Os doy una pista. La obra fue estrenada en Roma en 1900.
Hasta el próximo sábado 18 a las doce de la noche, hora española, podéis escribir, si es vuestro deseo, en un comentario, el título de la obra en cuestión
El domingo 19 los publicaré y se conocerá quienes habéis acertado, y en consecuencia recibís el premio.
Espero que os hayais divertido
Gracias por vuestra colaboración y disculpad este experimento
Un abrazo


